2009, ¿el año del cambio?
Parece que últimamente en la blogesfera, medios online, televisión, etc. no se habla de otra cosa. Entre el Canon, la SGAE, los derechos de autor, las descargas legales/ilegales, las campañas del ministerio, etc. este año está terminando “calentito”. Sobre todo por los globos sonda que se están lanzando casi cada día.
Supongo que este es un tema muy manido, del que poco se puede comentar. Sin embargo creo que este año 2009 puede ser el “año del cambio”. Estamos llegando a tensar la cuerda, y ya se sabe lo que pasa cuando algo se tensa mucho … se rompe.
Personalmente todo este tema de toca de forma especial. Por una parte soy informático con lo que podemos decir que tenemos derechos de propiedad intelectual sobre los programas que desarrollamos, y por otro lado no hago más que pagar a las sociedades de autores por los CDs, ordenadores, discos duros, memorias USB, etc. que tengo.
Por otro lado soy fotógrafo, con lo que también tengo derechos de autoría sobre mis fotografías y sigo pagando por los CDs, ordenadores, memorias, etc. que utilizo en mi trabajo.
Creo que de cara a las sociedades de autores he elegido la mejor de las profesiones, no tengo ningún derecho ni recibo nada de ellas, pero me cobran por todo.
El principal problema no creo que esté en el modelo de negocio de la industria de contenidos, el problema (o la oportunidad) es que los consumidores son productores de sus propios contenidos. Y resulta curioso, le das a la gente libertad para crear y va la gente … y crea !!!
Yo no necesito descargarme un libro, una película, una foto o una canción con derechos privativos. En el planeta hay miles de personas escribiendo libros, componiendo música, realizando películas, mostrando sus fotos, etc. y permitiendo un uso libre de sus creaciones.
¿Y eso es una amenaza? Pues supongo que como el frigorífico lo fue de los fabricantes de hielo, o el ferrocarril de la diligencia.
Como fotógrafo sé que mis fotografías ahora compiten en un mundo globalizado, con “amateurs” que tienen más calidad que algunos “profesionales”. C’est la vie.
¿Prohibimos la creación?